Cuando Doris R. dio a luz aquintillizas: Charlotte, Emily, Julie, Kate y Lucy a las treinta y dos semanas,todas ellas fueron introducidas en incubadoras. Las incubadoras generan un granestrés en el bebe por toda la actividad que hay a su alrededor, pero lo que nonos cuentan es que bajo esa cubierta de plástico transparente de policarbonato se esconden múltiples compuestos orgánicos volátiles (COVs).
Los COVs son compuestos orgánicos constituidos fundamentalmente por carbono. Éstos son liberados por la quema de combustibles, disolventes, pinturas, pegamentos y otros productos empleados y almacenados en los hogares y/o lugares de trabajo, como los productos de limpieza o la espuma de poliuretano de la ropa de cama. La exposición, por tanto, puede realizarse por inhalación, ingestión o contacto con la piel y sus efectos para la salud varían según la naturaleza del compuesto, el grado y el tiempo de exposición. Asimismo, estos compuestos son perjudiciales para el medio ambiente.
De acuerdo a algunos estudios, tres COVs han sido identificados en el aire de las incubadoras: ciclohexanona, 2-Heptanona y butil etanoato, que producen, entre otros efectos, irritación ocular y del tracto respiratorio - con riesgo de neumonitis química -, disminución del estado de alerta y de la conciencia, de acuerdo al Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) o la Agencia para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (OSHA).
Los niños son especialmente vulnerables a esos compuestos y aunque no hay datos disponibles para los recién nacidos, incluidos los prematuros, la exposición a estos compuestos podrían producir toxicidad con efectos a largo plazo inciertos, al igual que los causados por los di-2-etilhexil ftalatos (PVS-DEHP), presentes también en el 25% de los productos de uso médico, como bolsas, tubos o sondas. Los estudios en animales sugieren un efecto antiandrógenico, con posibles efectos adversos sobre las gónadas masculinas.
Afortunadamente, sobre todo para las mujeres, en el año 2011 se publicó en el Boletín Oficial del Estado una Orden (Orden PRE/628/2011) en la que aplicando el principio de precaución o cautela prohibía el uso de bisfenol A en la fabricación de biberones a base de policarbonato para los lactantes de 3 a 6 meses. ¿Cuándo empezaremos a aplicar este principio para otras cuestiones?
Son numerosas las fuentes de toxicidad que encontramos en los hospitales, fundamentalmente en las áreas neonatales y pediátricas, y que todavía desconocemos. Por ello, tendremos que estar alerta y saber actuar en caso de emergencia. Además, de aplicar nuevas tecnologías y dispositivos para reducir al mínimo los niveles de estos compuestos. Sí, hace falta seguir investigando y seguir bien de cerca la evolución del estado de salud de cada una de las quintillizas.
- P. HERNANDEZ

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